lunes, 10 de julio de 2017

Baby Driver


Baby Driver es una película de atracos poco convencional, que la convierte en un producto fresco e innovador. En la mayoría de películas del género, estamos acostumbrados a ver una gran planificación del atraco y/o una gran ejecución. A veces estamos de suerte y disfrutamos de ambas, a veces la historia se centra solo en la primera y, a veces, solo en la segunda. Sin embargo, en Baby Driver la parte más importante es la huída. Es cierto que en muchas películas también disfrutamos de esta última parte, pero no es habitual que sea la más destacada.


La cinta tiene un ritmo frenético, con grandes escenas de acción y persecuciones trepidantes. Uno de los puntos fuertes de la historia es que no se detiene en ningún momento y prescinde de tramas innecesarias que lo único que harían es obstaculizar la excelente armonía de la película. Edgar Wright acierta de lleno trayéndonos una historia muy entretenida y sin complicaciones. Además, la increíble banda sonora que no deja de sonar en las casi dos horas de duración encaja a la perfección con el estilo de la cinta.

Por lo que respecta al reparto, Ansel Elgort hace un buen trabajo, aportando juventud, rebeldía y un punto de seriedad. Elgort tiene cuatro acompañantes de lujo: Kevin Spacey, Jamie Foxx, Jon Hamm y Eiza González. El primero, como siempre, lo borda aportando experiencia y carisma; el segundo, lo hace estupendamente como el loco del grupo; el tercero, muy convincente como el psicópata; y, la cuarta, aunque con un papel más secundario, no lo hace nada mal. Por último, destacar el buen hacer de Lily James como compañera de batalla de nuestro protagonista.


En definitiva, Baby Driver es una de las sensaciones del verano. Con un ritmo frenético, un estilo desenfadado, una historia muy entretenida y una banda sonora excelente, ha conseguido convencer a público y crítica. Gran trabajo de Edgar Wright.

Puntuación: 8/10  


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